Como ya anticipamos en varios artículos, en estas fechas se iban a poner de manifiesto importantes movimientos, que arrojarían un poco de luz, al futuro de las generaciones presentes y venideras. Lo cierto es que la batalla está en todo lo alto, pero nadie parece darse cuenta. Se trata de una guerra por la supervivencia, o un intento de que la bomba no le caiga a uno encima. Algunos han sugerido algo sobre esto bajo peculiares y chocantes formas. Lo que ocurre es que, la verdad, es muy difícil y dura de explicar. Tan solo voy a intentarlo. Cojan el chaleco salvavidas.
Las palabras de este broker (después se descubrió que no era tal), golpeó en la mente de todo el mundo por la crudeza de su testimonio. El hecho de que se alegrara de una situación de crisis tan profunda, golpeaba la moral del individuo de a pié. Pero lo cierto es que todo el mundo actúa igual. Al soñar con un descenso en las cotizaciones, se despierta la posibilidad de forrarse utilizando derivados financieros, y conseguir importantes plusvalías donde otros tienen pérdidas. O es que nadie siente una alegría interior cuando consigue algo a bajo precio de la que otra persona ha tenido que deshacerse asumiendo una pérdida (bajo el argot de que el mercado es el que manda).
Pero donde quisiera hacer hincapié en este post, es sobre la realidad que oculta este universo de derivados, especuladores, analistas y gestores. Son puro humo, ellos lo saben, y algunos empezamos a descubrirlo. Atentos que viene fuerte.
Quisiera presentar al que puede convertirse en uno de los economistas más referenciado a partir de ahora: Hyman Minsky. Su obra, queda bajo el paraguas del estudio de las crisis financieras, y anclado como postkeynesiano. Su teoría del crédito es actualmente muy estudiada, pero sin embargo, su transcendencia quedó interrumpida por el desarrollo de las nuevas posturas desrregulatorias y no intervencionistas de Friedman y Reagan de los 80`s.
Minsky estudió la evolución de los ciclos de prosperidad financiera, tratando de identificar los factores desencadenantes de los periodos expansivos y contractivos, e intentando averiguar las distintas fases por las que transitaban esos ciclos. La base de su análisis es la clasificación financiera de los deudores. Existen tres tipos de deudores, según Minsky:
Tipo 1: el deudor completamente cubierto que puede satisfacer todos los pagos de la deuda con sus flujos en efectivo.
Tipo 2: el deudor especulativo, que podrá cumplir con el pago de los intereses pero sin amortizar nada del principal.
Tipo 3: el deudor ponzi, que ante cualquier caída no podrá pagar ni siquiera los intereses dado que se basa por completo en el aumento de los precios de los activos para seguir refinanciando la deuda.
El predominio de los primeros implica un sistema financiero robusto, y el de las últimas implica un sistema financiero frágil. Si hablamos de países, como por ejemplo Grecia, nos encontraríamos con que actualmente están en el tercer escalón. Minsky advirtió que la sofisticación de los instrumentos financieros y su internacionalización (o globalización) supone un gran riesgo para la estabilidad financiera, por la dificultad para regular un mercado tan complejo. Propuso la reducción del tamaño de los intermediarios financieros (si bien luego se retractó de esa sugerencia), la regulación bancaria, la orientación del gasto público hacia la inversión y el mantenimiento de un sistema fijo de tipos de cambio.
Cuanto más se desplace la economía hacia los prestatarios del esquema ponzi, mayor será el castillo de naipes, y mayor el estruendo de la caída, es lo que se conoce como Minsky moment. Para profundizar un poco en el tema, gran parte de esta especulación se realiza vía derivados. El mercado de los derivados se encuentra actualmente en 600 billones de dólares (US $600.000.000.000.000), es decir, diez veces más que todo el PIB mundial, que fue de 58 billones de dólares el año 2009. En los derivados está el gran casino financiero, y en él, se apuesta diez veces más que todo lo que se produce en el mundo. Este mercado depende de las tasas de interés, y del precio de los activos. Con tasas de interés bajas como las que tenemos ahora, y con una caída brutal en el precio de los activos, basta un pequeño movimiento para que hasta los deudores tipo 1 se vean en serias dificultades para cumplir sus pagos. Comparen en esta web el currency and credit derivatives con el US total debt para que sepan de que hablo.
¿Entiende ahora el nerviosismo del presidente Obama y de Tim Geithner, para que Europa agilice las inyecciones al sistema financiero y recapitalice la banca europea? ¿Entiende ahora por qué las calificadoras anglosajonas presionan a entidades, países, autonomías, y empresas con bajadas en las calificaciones? Es porque Estados Unidos es el país más expuesto a la reacción en cadena que generaría el impago griego dado que se propagaría como un reguero de pólvora por la banca francesa y alemana reventando al otro lado del Atlántico en los principales bancos de Estados Unidos.
Hasta el año 2009, cinco bancos estadounidenses acaparaban el 80% de los derivados financieros. La magia de la concentración financiera hace que hoy sean sólo cuatro bancos los que concentran el 95,9% de los derivados, de acuerdo a este informe de la oficina del Contralor de divisas (al final del vínculo de abajo). Los cuatro bancos son: JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America y Goldman Sachs.
Hasta el año 2009, cinco bancos estadounidenses acaparaban el 80% de los derivados financieros. La magia de la concentración financiera hace que hoy sean sólo cuatro bancos los que concentran el 95,9% de los derivados, de acuerdo a este informe de la oficina del Contralor de divisas (al final del vínculo de abajo). Los cuatro bancos son: JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America y Goldman Sachs.
Los derivados han desempeñado un papel crucial en la amplificación de la crisis y en lugar de atacar el problema se les ha permitido llevar la crisis en una espiral fuera de control. El resultado es la bomba de tiempo de 600 billones de dólares que está a punto de explotar. Es el valor nocional o total del apalancamiento mundial permitido por la magia de la desregulación financiera. Una magia que permitió crear dinero desde la nada y que multiplicó por 100 y 200 veces cada euro real. Es el dinero fiduciario o fraccionario al cual apostó el sistema en el casino global de los últimos treinta años.
El concepto de valor nocional es importante porque cuando se habla de activos apalancados, como opciones o derivados, significa que con muy poco dinero se puede controlar una situación totalmente desproporcionada que puede ser 10,20, 30 o 100 veces mayor a las inversiones reales y que se podrían financiar realmente con dinero en efectivo. Por ejemplo una operación con derivados de deuda Griega puede suponer una pérdida importante para los bancos europeos si efectivamente son insolventes, pero no es nada comparado con la que tendrían los chicos de Goldman Sachs o JP Morgan (multiplíquenla por lo que quieran).
Esto es lo que ocultan las preocupaciones de Geithner y Obama por la situación de las finanzas europeas. Basta un colapso en Grecia para que el efecto cascada o dominó se propague como un reguero de pólvora por toda Europa. Al final de este enorme tsunami están los bancos de Estados Unidos (enormemente apalancados con acciones de bancos y empresas europeas), los primeros que serían arrancados de raíz si Europa no frena a tiempo la bancarrota griega. Un fallo en los algoritmos matemáticos de las funciones de apalancamiento financiero y el Mad Max en Wall Street está servido.
Curiosamente, este fin de semana se estrena en cines, una de las películas más esperadas por los seguidores de la actualidad económica. Se trata de Margin Call, espero que no nos defraude. Curioso es el momento en el que se ha hecho esta película. ¿Querrán decirnos algo?
Gracias por leerme.
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