jueves, 23 de febrero de 2012

ESPIRAL DEUDA-DEFLACIÓN

Las últimas noticias de saldos financieros de la economía española, confirman la siguiente fase de la evolución general económica, el comienzo de una deriva que puede llevar al menos una década. Definitivamente hemos entrado en un fenómeno que se llama espiral deuda-deflación, el cual puede ser demoledor.

Tenemos una referencia cercana de lo que va a ocurrir, con el caso japonés de finales del siglo pasado. Para explicarlo de forma sencilla, a menos que se la detenga temprano, la deflación puede crear más deflación, llevando a lo que se conoce como una espiral deflacionaria. Cuando una economía cae en deflación, la demanda de los empresarios y consumidores para comprar productos se frena en seco porque ellos esperan pagar menos más tarde, a medida que caen los precios. Pero mientras los productores se empeñan por vender y quiebran, crece el desempleo, reduciendo aún más la demanda. Eso hace que la deflación se vuelva más pronunciada, retroalimentándose.

Este fenómeno, se ve agravado en España por la gigantesca montaña de deuda que cubre los principales sectores nacionales. La reducción principal del consumo en nuestro país, está condicionada principalmente por este volumen de deuda, ya que cada vez más ingresos de todos los agentes (que son menguantes), son destinados a dichos pagos; dejando cada vez menos para consumo e inversión.

Entre los que cada vez ganan menos, y el ingente número de desempleados, el consumo se contrae cada vez más. A continuación comienzan las bajadas de precios en los factores productivos, a saber:

-         El coste del factor trabajo cae: la nueva reforma laboral abarata el despido. Se empieza a hablar de minijobs.  Esta es una forma original de decir que se deflactan los salarios.
-         El coste del capital también se abarata: no me refiero a los tipos de interés. Al desplomarse la capacidad crediticia de los agentes, simplemente no fluye el crédito. Tampoco se necesita, ya que los activos potenciales de compra cada vez valen menos, lo que hace que esperarse ante cualquier inversión sea recompensado.

Tan solo algún shock de demanda como una brusca subida del precio de los carburantes puede hacer que la deflación no aparezca en los datos del IPC; tal y como está pasando actualmente. Tan solo vean lo que ha subido la luz en estos últimos años y lo poco que se ha reflejado en el IPC. Ciertamente, es por que casi todo lo demás ha bajado de precio.

Pero la deflación tiene efectos positivos a largo plazo. Por un lado, si se deflacta más que los países del entorno o los rivales, la economía se vuelve más competitiva en precios. Por otro lado, pone en su sitio los grandes volúmenes de deuda de los agentes. Esto fue lo que pasó en Japón, cuyas empresas son ahora la que cuentan con más liquidez en el mundo; aunque se llevara por delante a la mayoría del sistema financiero.

La deflación con respecto a la deuda dibuja un escenario en el que los saldos deudores empiezan a menguar, como bien dice la mejor noticia que hemos encontrado esta semana:


“El saldo total de crédito hipotecario de las entidades financieras se estableció en 1,009 billones de euros al cierre de 2011, lo que supone un desplome del 6% respecto al año anterior, y la mayor caída de la historia registrada. El volumen de nuevas contrataciones de hipotecas no es suficiente para cubrir el ritmo de amortizaciones, lo que coincide con el aumento del precio de las hipotecas que conceden las entidades a raíz de la creciente percepción del riesgo de impago ante el elevado nivel de paro”.

Para completar este análisis, voy a comentar el gráfico que expongo a continuación, así como su más que probable evolución futura:
















En el mismo, encontramos los grandes saldos deudores de la economía española, en función de los agentes a considerar. Como el PIB español es algo superior al Billón de Euros, las cifras en amarillo nos facilitan los porcentajes aproximados. Aquí sacamos las siguientes conclusiones:

-         En general vemos una completa estabilización del crédito de los agentes, que han visto interrumpidas sus escandalosas subidas de saldos crediticios. Ciertamente, no es que no haya crédito (este ya se dio en su momento), lo que es que no hay nuevo crédito (con lo que pagan unos, se reintroduce para otros).
-         La línea azul refleja los saldos deudores de las familias para la compra de vivienda. Como refleja la noticia (más actualizada que el gráfico) este saldo apenas supera el billón de euros, por lo que podemos decir que se están pagando más préstamos de los que se conceden. Por ahí vamos bien.
-         La línea blanca coincide con el saldo deudor de las inmobiliarias (auténtico nudo gordiano). Fíjense su extraordinaria coincidencia con las ventanas de liquidez del BCE y el FMI sobre las entidades españolas. Ciertamente, ese volumen de dinero (barra libre) al 1% con el que estas instituciones riegan a la banca nacional, va destinado a tapar el agujero inmobiliario (no a nuevos préstamos).
-         El crédito total a empresas en nuestro país supera el 190% del PIB (línea roja tabla izquierda). Seguimos teniendo las empresas más endeudadas del mundo respecto al PIB. Estamos muy lejos de ser Japón.
-         La tabla de la derecha, refleja la deuda pública (tanto estatal como autonómica). Como los datos son hasta finales de 2010, en cuanto se empiecen a confirmar los datos del año pasado veremos como se dispara (sobretodo la amarilla de CCAA).

En resumen: ¿Pero cómo va a evolucionar esto? Simplemente es como un gigantesco grano cuya punta ya ha sido superada. Ahora toca el declive de estas gráficas. En absoluto se va a volver a niveles de los 90. No hay músculo para ello. Pero si se va a ver un estrangulamiento del crédito hasta que los índices no vuelvan a los niveles considerados por todos como aptos. Esto es, en las medias internacionales. Pero esto va a llevar mucho tiempo. Más de una década.

Gracias por leerme.  

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